Author Archives: almaramirez88

¡Soy Ironhacker!

Yo sé que este blog estaría dedicado a temas sobre escritura y reseñas de películas y series, pero desde que regresé de Cardiff, hace un año ocho meses, no he podido colocarme como guionista ni mucho menos como periodista porque no tengo la suficiente experiencia. Por esa razón, decidí seguir en diseño y me ha ido “bien”, pero el salario es muy malo y las jornadas muy largas.

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Entonces decidí estudiar diseño de experiencia de usuario, el cual combina el diseño gráfico con la psicología y con el diseño web. Una disciplina muy completa y muy nueva en México. La mejor parte es que es bien pagada y que, por fin, mi trabajo tendrá un propósito que irá más allá de sólo vender.

Hoy fue mi primer día en Ironhack y la verdad estaba muy emocionada, pero cansadísima. No había dormido bien en días por hacer el prework. Por esa razón, estuve un poco distraída durante las clases y casi no participé, pero ya por fin hoy pude descansar un rato ¡y mañana vamos con todo! Me está gustando mucho y sé que voy a aprender lo necesario para ya poder tener trabajos más dignos.

No pienso dejar de escribir, pero lo tendré en pausa por ahora. Luego subiré mis trabajos por aquí para mostrarles lo que iré haciendo a lo largo de estas nueve semanas.

 

Byes!

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Somos la generación que siempre tiene prisa y del “nunca es suficiente”

Soy fan de “Master of None”, la serie creada por el actor y comediante Aziz Ansari.

A este artista neoyorkino de origen indio le obsesionan dos cosas: el amor y la comida, pero más el amor que su fanatismo por la cocina italiana. Tanto es así que escribió un libro sobre las relaciones de amor actuales…y vaya que no es el único. Durante los últimos cinco años, me he topado con un muchísimos libros escritos por “life coaches” sobre cómo ligar, cómo hacer mejor el sexo, cómo hacer que las relaciones funcionen, etcétera, etcétera. Lo más increíble de todo es que estas personas se vuelven ricas dando consejos que se resumen en tener un poco de sentido común y en el muy sonado “sé tú mismo”. La razón de su éxito es, tal vez, que ya nos estamos volviendo analfabetas emocionales. 

Volviendo con Ansari, en el primer capítulo de su libro “Modern Romance” habla sobre cómo las parejas de antes se conocían. Después de entrevistar a varias personas de la tercera edad en un asilo en Nueva York, descubrió que la mayoría de ellos conocieron a sus esposas y esposos en los lugares donde vivían. Todos ellos eran vecinos y decidieron casarse con sus parejas actuales porque se podían ver casi diario (no había celular para mantenerse en contacto por texting) y las cualidades que les gustaron de ellos eran muy simples: “me gustaba porque era muy trabajador”, “me enamoré de ella porque era buena persona” y rasgos que ahora no nos parecerían suficiente o que ya no tienen el mismo valor.

Actualmente, queremos conocer a nuestra pareja en otro país o en otra ciudad; queremos que tenga una vida interesante, lo cual significa que haya viajado por todo el mundo, que practique crossfit, que hable seis idiomas, que toque algún instrumento con gran agilidad, que haya estudiado un doctorado, que haya ganado premios y, además, que le gusten los niños, los perros, convivir con la familia, las mismas series que a nosotros y un sin fin de requisitos que sería imposible cumplir con todos ellos. Antes las cosas eran más simples. Los roles de género estaban muy marcados, así que con sólo cumplir con tu papel de hombre o mujer era suficiente.

Obviamente no quiero decir que eso era lo mejor porque igual Ansari dice en su libro que las mujeres de generaciones pasadas se sentían muy limitadas, ya que no podían salirse de su rol de madres o de esposas y eran sumamente criticadas si no cumplían con sus deberes. Ahora las mujeres podemos decir abiertamente que no nos gusta cocinar y ya está. No pasa nada. Podemos decir que no queremos hijos y ya no nos ven (tan) raro como antes. Tenemos más libertad de decisión y tenemos muchísimas más opciones que nuestras madres y nuestras abuelas.

¿Pero tener tanta libertad y opciones es cien por ciento benéfico? Como en todo, siempre hay desventajas. Una de ellas es, como dije anteriormente: NUNCA NADA ES SUFICIENTE. 

El ejemplo más claro está en las dating apps. No es por mala onda, pero estas aplicaciones no son otra cosa que un catálogo de gente al que tienes acceso 24/7. Sabes que si sales con alguien y la cita no resultó como esperabas, en cualquier momento puedes buscar a alguien más, pues es cuestión de un par de clicks y de mucho tiempo libre. Siempre pensamos que algo mejor nos esperará…(y así seguimos esperando).

Esto no está del todo mal en el trabajo o en la escuela (aunque hay límites, aclaro), pero en las relaciones personales no deberíamos tener el mismo comportamiento, ya que es absurdo rechazar a alguien sólo porque no le gustan las mismas películas, porque sólo habla 3 idiomas en vez de seis o porque la primera cita no fue súper magnífica. Sí…ya no tenemos paciencia con la gente que nos rodea.

Un ingeniero web me dijo que el nivel de paciencia de un usuario cuando carga una página o un video es de sólo 8 segundos (aunque en esta página dicen que sólo toleramos esperar ¡tres segundos!) Yo misma me desespero cuando pido un Uber y veo que el conductor llegará en 6 minutos. ¿Por qué tenemos tanta prisa? El concepto de YOLO y nuestra adicción a la inmediatez pueden ser responsables de este comportamiento. Pensamos que no nos queda mucho tiempo para disfrutar de la vida y que el momento es ahora.

Pues sí y no. Sí, en el sentido de que no debemos dejar todo para después, y no porque algunas cosas tienen su propio proceso y tardan en llegar. He escuchado gente decir que le da flojera hablar un idioma nuevo porque le tomaría más de un año aprenderlo. ¿Y? ¿Cuál es el problema? ¿Acaso creen que se aprende un idioma viendo un tutorial de cinco minutos? NO. Así no funciona. Nadie se vuelve experto en tan poco tiempo. De acuerdo a esta infografía, toma alrededor de 15 mil horas volverte experto en una disciplina, en promedio.

Las redes sociales contribuyen aún más a esta tendencia. Páginas que publican “las 10 cosas que debes hacer antes de cumplir 30”, “los lugares que debes visitar antes de los 25” o “los 10 empresarios menores de 40 más influyentes”, sólo hacen que tengamos más y más prisa por querer alcanzar el éxito.

¿A dónde nos llevará esto? A nada. Porque como dije antes: nunca nada será suficiente. ¿De qué servirá apurarnos a alcanzar nuestros objetivos lo más rápido posible si cuando una vez los hayamos alcanzado, estaremos pensando que no fue suficiente? Es un círculo vicioso difícil de romper.

Hoy en día, además, tenemos más cantidad y poca calidad. Conocemos a muchas personas de todos los rincones del mundo, pero no nos vinculamos con ellas. “No tenemos tiempo” para eso. Nos dejamos deslumbrar por una cara bonita o por un currículum impresionante, pero el asombro dura menos de un mes… o de una semana. Es así que esas pláticas de una hora o dos horas se vuelven pedazos de conversaciones de uno o dos minutos, que después se convierten en mensajes en visto o en el muy temido, pero inevitable ghosting. 

Lo que la gente no entiende (entendemos, me incluyo) es que no se puede tener una relación, de ningún tipo, con una persona que siempre está ocupada. Por esta razón, a veces ya con sólo conocer a alguien que denote un mínimo nivel de interés por ser nuestra pareja o nuestro amigo, servirá para destacarse entre los demás porque ahora todos están tan apurados y ocupados con sus vidas que ya no tienen tiempo de nada.

Y ustedes ¿a dónde van con tanta prisa?

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Lady Bird: aprendiendo a volar

La adolescencia es uno de los momentos más vulnerables y difíciles de sobrellevar en la vida de cualquier persona, ya que es la etapa donde se tiene la primera desilusión amorosa, la primera experiencia sexual, las primeras dudas sobre quiénes somos en realidad y es, inevitablemente, el punto de partida hacia la adultez y la madurez.

Greta Gerwig (¿la nueva Sofia Coppola?) debuta como directora con su largometraje autobiográfico Lady Bird (2017), una comedia y un coming of age que relata la vida de Christine, alias “Lady Bird” (Saoirse Ronan), una adolescente que está harta de vivir en Sacramento (California) y que sueña con irse a vivir a Nueva York, where culture is (“donde está la cultura”).

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Corre el año 2002. Christine y su madre Marion (Laurie Metcalf) despiertan en un hotel de paso y se alistan para volver a casa. Ambas acaban de visitar varias universidades estatales para que Christine decida a cuál quiere aplicar al terminar su último año en la preparatoria “Inmaculado Corazón”, una escuela católica dirigida por monjas. En el camino de regreso, Christine discute con su madre sobre varias cosas: que si no ha pasado su examen de conducir, que si no se lleva bien con su hermano, que si no es lo suficientemente inteligente para estudiar en Nueva York, que si es demasiado egoísta para pensar en los demás, y un largo etcétera. Para dar punto final a esta pelea que parece no tener fin, Christine opta por hacer algo poco convencional: salirse de la puerta del coche en pleno movimiento. Con esta acción, el personaje de “Lady Bird” se presenta como una adolescente rebelde, incomprendida, con una meta clara a seguir y, sobre todo, como una persona que no está dispuesta a acatar las reglas de la autoridad (y mucho menos si se trata de su propia madre).

En esta travesía hacia la adultez y hacia el encuentro consigo misma, “Lady Bird” conoce a Danny (Lucas Hedges), un chico de origen irlandés con un gran talento para la comedia musical. El inicio de su noviazgo es tan fugaz como su relación misma, lo cual deja a Christine triste y ávida por atención y porque alguien la acepte por ser quien es. Es así que empieza a salir con Kyle (Timothée Chalamet), un muchacho guapo y rico, que no le corresponde como ella quisiera, pues él está más interesado por la guerra en Irak y por las teorías de la conspiración, que por la atracción que ella siente por él.

Spoiler alert

La transformación de “Lady Bird” – la adolescente inmadura e impulsiva – a Christine “a secas” se vuelve tangible en su cumpleaños número 18. Hasta este momento “Lady Bird” se siente lista para “volar”y para concluir ciclos en su vida al reconciliarse con su hermano anarquista Miguel (Jordan Rodrigues) y con su única y leal amiga Julie (Beanie Feldstein), con quien había dejado de hablar desde que empezara a andar con Kyle. Al mismo tiempo, Christine consigue aprobar su examen de conducir y cumplir su más grande sueño: ser aceptada en una universidad en la ciudad de sus sueños.

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Todos se alegran por ella, menos su madre, quien se resiste a dejarla ir y se ve incapaz de poderse despedir de ella en el aeropuerto. Sin embargo, su esposo Larry (Tracy Letts), siempre en su papel de mediador, se encarga de poner en la maleta de Christine todas las cartas que Marion le había estado escribiendo antes de su partida, pero que nunca se atrevió a darle. Al llegar a su pequeño cuarto de estudiantes en la Gran Manzana y después de leer todas esas cartas, Christine decide, por fin, hacer las paces con su madre y, en especial, consigo misma.

La manera tan natural y orgánica de Gerwig de balancear el drama y la comedia, hacen de Lady Bird una pequeña obra maestra que no le pide nada a otras grandes joyas del género como Juno (Jason Reitman, 2007) o Clueless (Amy Heckerling, 1995). Es, además, la única película dirigida por una mujer que está nominada a los premios de la Academia de este año y que ya cuenta con dos Globos de Oro a Mejor Película de Comedia y Mejor Actriz de Comedia por Ronan.

Definitivamente habrá que seguir de cerca el trabajo de Gerwig en los próximos años; sin duda, una de las jóvenes promesas que tiene Hollywood, hoy en día.

Carne y Arena: review (English and Spanish)

In only 7 minutes, director and Oscar winner, Alejandro G. Iñárritu, portrays quite well the fear, anguish and pain suffered by migrants on the border trying to cross the desert.

You enter a cold room where you see shoes of real migrants; your heart tears apart when you see that among all those worn shoes, there are four or five that once belonged to children who were no more than 3 years old. You are asked to take off your shoes and socks and to enter the second room when you hear an alarm.

In that room, full of sand, a woman hands you a backpack and puts you an Oculus Rift visor on. The experience begins.

* SPOILER ALERT *

Now you are in the desert and you start hearing the voices of children and their families next to you. Suddenly, shots are heard in the distance. The border patrol, with guard dogs and helicopters have caught them. “Give me the name of your pollero!” They shout. With a little perfect English, a woman responds “No podemos. They kill us!” She says. You see an elderly lady lying on the floor, tired, injured and scared. The policeman asks the youngest child how old he is while pointing his gun at him. The dogs do not stop barking loudly. You are just a spectator whom nobody sees, but you can feel and hear their fear. Children cry, adults pray. A lady sings a lullaby. Seconds later, a white light blinds your sight. A patrolman has seen you. Yes, you, the spectator. He points a gun at you and orders you not to move. Tears come to your eyes. “This is it”, you think. After that, everything fades out and you return to the desolate desert. You see the water bottles and the lunch boxes of the children they took away.

The experience ends. Your clothes are stained with sand. You go to another room to pick up your shoes. Then, you walk on a long dark corridor while you read the testimony of many migrants who managed to cross to the other side.

You see the face of a Honduran migrant who looks at you solemnly. After spending four days without food and water and being humiliated and mistreated for many years,  he has achieved a stable life in the United States: “I’m happy because I’m still alive … and that’s the important thing.”

Carne y Arena will be at CCU Tlatelolco until May 17 of this year.

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En sólo 7 minutos, Iñárritu logra transmitir el miedo, angustia y dolor que sufren los migrantes en la frontera al tratar de cruzar el desierto.

Al entrar, llegas a un cuarto frío donde ves zapatos de migrantes reales; se te parte el corazón cuando ves que entre todos esos zapatos desgastados, hay varios que alguna vez pertenecieron a un niño de no más de 3 años.
Se te pide que tú también te quites los zapatos y calcetines y entres a la segunda sala cuando escuches una alarma, muy parecida a la de una patrulla.

En esa sala, llena de arena, se te coloca una mochila al hombro y unos visores de realidad virtual.

*SPOILERS ALERT*

Ahora te encuentras en el desierto y empiezas a escuchar voces de niños y de sus familias. De repente, se escuchan disparos a lo lejos. Un helicóptero y la patrulla fronteriza con perros de guardia los han acorralado. “¡Deme el nombre de su pollero!” Gritan. Con un inglés poco perfecto, una mujer responde “No podemos. They kill us!” Dice. Ves a una señora de edad avanzada tirada en el suelo, cansada, herida y asustada. El policía le pregunta al niño más pequeño cuántos años tiene mientras le apunta con su arma. Los perros no dejan de ladrar. Tú eres sólo un espectador a quien nadie ve, pero puedes sentir y escuchar su miedo. Los niños lloran, los adultos rezan. Una señora canta una canción de cuna. Segundos después, una luz blanca ciega tu vista. Un patrullero te ha visto. Sí, a ti, el espectador. Te apunta con un arma y te ordena que no te muevas. Se te salen las lágrimas y no puedes evitar pensar que ya todo para ti ha terminado. Después todo se va a negros y regresas al desierto desolado. Ves las cantinfloras y las loncheras de los niños que se llevaron.

Termina la experiencia. Tu ropa está manchada de arena. Descalzo vas a otra habitación a recoger tus zapatos. Caminas sobre un pasillo largo y oscuro mientras lees los testimonios de migrantes que lograron cruzar al otro lado.

Ves el rostro de un migrante hondureño que te ve con solemnidad. Después de pasar hambre, robos y maltrato, ahora tiene una vida estable allá: “Estoy feliz porque sigo vivo… y eso es lo importante”

Carne y Arena estará hasta el 17 de mayo de este año en CCU Tlatelolco.

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Master Class: Tim Burton

La primera película que vi de Tim Burton fue “El joven manos de tijera” y después “El extraño mundo de Jack”; tenía sólo 11 años. Quedé tan fascinada por su obra que el primer cosplay que hice fue de Lydia Deetz y escribí mi tesis de licenciatura sobre cinco de sus filmes. Me identifico con él porque yo también soy una persona tímida e introvertida. Vaya, hasta un profesor en segundo semestre de la carrera me dijo que parecía un personaje de Tim Burton por mi físico y mi manera de ser (no sé si tomarlo como un halago o no). Entonces, cuando supe que su exposición del MoMa iba a estar en México (y corregida y aumentada, además), me emocioné muchísimo.

Desde septiembre, en redes sociales empezaron a surgir varios concursos para una master class y para visitar la exhibición de manera gratuita (la entrada cuesta $300 pesos). Recuerdo que fue justo el día del terrible sismo del 19-s cuando vi la convocatoria para asistir a la master class. Después, se me olvidó por completo porque me tuve que mudar y entré a otro concurso que me mantuvo ocupada todo un mes. Fue hasta el viernes 24 de noviembre cuando vi que la convocatoria ya estaba a punto de cerrar y entré en pánico. “¡CÓMO PUDISTE OLVIDARLO!” – pensé.

Rápidamente desempolvé de entre mis trabajos uno que fuera digno de concurso y, para mi suerte, encontré una ilustración que había hecho para un taller, hace 6 años. Le di un retoque y la envié, esperando lo mejor. Cuatro días después, me notificaron que había sido seleccionada y estaba que no me la creía. Hasta se me había olvidado lo mal que me había ido en una cita a ciegas que tuve ese mismo día. Nada importaba. Por fin iba a conocer a Tim Burton. Era la más feliz.

El día llegó. Llegué al Centro Cultural Roberto Cantoral a las 5:15 pm y ya había muchísima gente formada (yo creo que ellos debieron haber llegado como a las 2 pm, aproximadamente). Nos habían citado a las 6 pm y entramos al recinto hasta las 8:20 pm. Estuve tres horas y 5 minutos esperando. La verdad fue molesto porque se suponía que nos ingresarían a las 7:30 pm.

Cuando entré nos dijeron a todos que no podíamos tomar fotografías ni video, lo cual me pareció mala onda, pero como era un evento privado y ya había esperado demasiado, me dio igual. “YA QUIERO VERLO”, pensé desesperada. La master class empezó a las 8:27 pm e inevitablemente sentí un regocijo cuando vi a Tim entrar al escenario. Hasta taquicardia me dio. Burton se veía muy delgado, cansado, vestía todo de negro con calcetines a rayas y su cabello lucía despeinado.

Lo que presenciamos durante la hora que duró el evento no fue una master class sino una entrevista con las preguntas que los mismos participantes habían enviado. Noté que las preguntas que le hicieron a Tim fueron casi las mismas que ya le habían hecho en entrevistas anteriores, así que sus respuestas eran similares. Por eso creo que lo mejor hubiera sido una tipo “Ted Talk” para aprender a detalle sobre su flujo de trabajo y experiencia trabajando para grandes estudios como Disney, pero bueno. No todo fue malo. Aprendí aspectos nuevos de su vida como:

  • Cuando era muy joven trabajó en un restaurante. Él odiaba ese trabajo, pero comentó que a veces es necesario tener un empleo que odias para valorar tus logros.
  • Nunca en su vida se dedicaría a actuar. Incluso, cuando ha llegado a salir en cameos en sus películas, siempre termina cortando sus escenas pues odia verse en pantalla.
  • No le gustaría que se hiciera una película sobre su vida y no tiene idea de quién sería el actor indicado para interpretarlo. No, Johnny Depp no. Él lo dijo.
  • Siempre fue un chico retraído con problemas de lenguaje, por eso le era más fácil comunicarse con los demás a través de sus dibujos.
  • Tiene una cierta obsesión por los ojos. “Son la ventana del alma”, dijo.
  • Considera que la soledad y la tristeza le ayudaron a ser creativo.
  • Se siente afortunado de haber podido conocer a sus grandes ídolos (Christopher Lee y Vincent Price) a una edad muy joven.
  • Disfruta más haciendo películas en stop motion que live-action.
  • A lo mejor hará una película sobre luchadores mexicanos. (Esperemos que sí)
  • Se siente muy identificado con Edward Scissorhands, Ed Wood y Jack Skellington
  • Antes de que fuera película, “El extraño mundo de Jack” iba a ser un libro infantil, pero las editoriales lo rechazaron.
  • De niño, una vez se imaginó a un payaso flotante y esa idea lo aterró por años.
  • Solía jugar baseball en su niñez.

Alrededor de las 9:30 pm, cuando la entrevista terminó, los chavos que estaban en los asientos más cercanos al escenario corrieron a saludar a Tim y a darle obsequios. Burton se portó súper buena onda y recogió los regalos que le aventaron quienes se encontraban más lejos del escenario. También firmó libros y estrechó la mano de varios de sus fans. Yo creo que se sintió muy abrumado, pues la gente no lo quería dejar ir. Fue entonces que alguien de su equipo tuvo que decirle a todos que ya debía retirarse y así fue como concluyó el encuentro.

En mi vida creí que llegaría a conocer a la persona sobre la que hice mi tesis, así que ese evento será un día que jamás olvidaré.

Nos leemos en la próxima.

*La exposición de Tim Burton se estará exhibiendo hasta el 8 de abril del próximo año*

Earthquake hits Mexico City: testimonial

September 19th 2017 will be remembered by all Mexicans as a day of tragedy. Thirty two years ago, on the same day (19/09/85) a 8.1 quake hit the capital city and killed over 10 thousand people. This time, the number of deaths is much lower (205 so far) but the pain is the same. How could this happen again? Weren’t we prepared for a quake like this? No, we weren’t. Why? Corruption. Again. Some of the collapsed buildings were either too old or poorly constructed. I thought Mexico had learned a lesson after the terrible earthquake of 1985, but I was wrong.

The day of the earthquake, I woke up early in the morning (5:30 am), took a shower, ate breakfast, kissed my parents on the forehead while they were sleeping, hugged my dog and left to work at an English school. I took a taxi because there was a lot of traffic and I didn’t want to be late. When the class finished, I left to my second job in Condesa.

During the morning, I read plenty of news and articles about the quake that took place in 1985, as well as testimonials of people who, unfortunately, lived this national tragedy. They said where they were when the quake happened and how that tragedy changed them for the rest of their lives.

Since the earthquake of 1985, every year in Mexico we do a commemoration in memory of the victims that passed away and the ones who were never found under the rubble. The government set the seismic alarm (a device that lets you know that is about to tremble) at 11 am and we did a sort of “simulation” which consists of evacuating buildings and houses orderly, as if it was actually trembling. Because it was a simulation, many people ignored the alarm and didn’t evacuate their offices.

Two hours later, while I was editing a video, I started to feel dizzy. “What the hell is going on?”, I thought.  It was 1:14 pm. Josué, my colleague and friend, said it was trembling . “I don’t think so, the seismic alarm isn’t ringing!” I said. But Josué was right, it was trembling. We ran to the stairs as fast as we could. He pulled my arm to take me out of the building because I was still inside when everything started to shake wildly. I was shocked when I saw the parked cars moving back and forward. Suddenly, we saw a lot of smoke coming out of a building. A neighbour said out loud “Gas leak! Please don’t light any cigarettes!” We went back to the office but my boss had left to check if his baby boy was okay. Minutes later, he sent a message telling us to leave. We grabbed our things, unplugged all the electronic devices and left.

Fer, the 19 year-old intern, told us she was going to stay with her relatives who live a block away. It was nearly impossible for her to go home because the subway and metrobus were out of order. I told Josué I wanted to take a taxi but I changed my mind, as all the streets and main avenues were blocked. Therefore, we walked from Nuevo León Station to Río Churubusco Station (3.35 miles). On our way, we saw many restaurants and buildings with broken windows, people crying and trying to contact their beloved ones, sirens of ambulances everywhere… I was pretty worried because I didn’t know if my parents and my brother were okay. I didn’t have signal on my mobile phone and my battery was going down, so I put it away inside my purse and kept walking. I had the urge to cry, but I didn’t cry. I don’t know why. Like 40 minutes after the quake, I had signal again and got a phone call from my parents asking if I was okay. I told them I was on my way home. They said my brother was fine, too. I felt blessed.

Hundreds of people remained outside their houses and flats because they were afraid of an aftershock. I remember a guy sitting on the sidewalk with his cat in his arms and an old lady in pajamas asking everybody to stay calm. “It feels like an Apocalypse scene in a film”, Josué said.

By the time Josué and I were in Río Churubusco Station, I was exhausted and thirsty. The heat was unbearable. We stopped at Seven Eleven, a grocery store, to buy bottles of water. Josué asked me if we were close to my house and I said “not yet”. I tried to stop a taxi but the driver ignored me. All the buses were packed since the subway wasn’t in service, so we kept walking. Suddenly, a guy from a pick-up van asked us if we wanted a lift, “we need to go to Calzada de Tlalpan”, I replied and he said: “sure, jump in”.

We spent nearly an hour and a half in the “back seat” of that pick-up van with other five people. The heat was still unbearable. An old woman covered her head with a sweater. Josué offered her some water but she said no. He lent me his white striped sweater to cover my head from the shinning sun. Around 5 pm, we got to Calzada de Tlalpan, thanked the driver of the pick-up van and walked towards my flat. When we walked in front of the Holiday Inn Hotel, Josué yelled “Look at that!”. OMG. Part of a new building had collapsed. I couldn’t believe it.

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When I got home, I kissed and hugged all my family, including my dog. I noticed some of the walls had damages but nothing really serious. We had supper. Around 6:30 pm, Josué left. My brother also left; his boss had asked him to go back to the office. I spent the rest of the day watching the news and reading all the posts that my Facebook contacts were posting. “If you’ve seen this man, please let us know, it’s my father, we haven’t heard from him since the earthquake”, one friend posted. “We need volunteers in Alvaro Obregon 286, the building collapsed”, another friend posted.

In total, 38 buildings collapsed, including a school (Enrique Rébsamen Institute) where 19 kids and 7 adults died, a factory of clothes where 64 bodies were found, a supermarket, and many multi-family residentials. The government stated that the seismic alarm didn’t ring in advance because the epicenter was too close (120 km away).

The following day I didn’t go to work. We bought groceries and medicines for the casualties that were living in shelters, since they had lost their home. It was really sad to hear about people who had lost a beloved one or who didn’t know where their relatives were.

Nearly two weeks have passed and people are still helping and working as volunteers in shelters and donating food and clothes. The reaction of the society really surprised me. I hope we keep this positive attitude for good. Since 19-s, the phrase “live each day as if it was your last” makes more sense to me. God bless the families and the people who had a loss.

I’m sure Mexico will stand strong.

#FuerzaMéxico