Reflexiones

Es muy cierto eso que dicen que en un año pueden pasar y cambiar muchas cosas. Hace un año, estaba viviendo en Cardiff y no sabía qué iba a ser de mí una vez que entregara mi proyecto final de la maestría. No sabía si iba a poder quedarme hasta enero (que era mi plan) o si regresaría a México antes. La verdad, de mayo a agosto viví con un alto nivel de incertidumbre que sólo me trajo más depresión y ansiedad a mi vida.

Ahora reflexiono y me doy cuenta que no era para tanto. Si hubiera sabido que en un año estaría trabajando en una casa productora, a lo mejor me la hubiera llevado más leve, sin preocuparme ni sentirme mal por no encontrar empleo formal en Cardiff.

Por ello, últimamente he empezado a ver la vida de una manera más relajada. Ya no me siento toda poderosa, ni pretendo que mis ideas cambien al mundo. Simplemente busco vivir de lo que más me gusta que es escribir. Yo sé que mi futuro no va a ser como yo quiero que sea, ni que voy a alcanzar mis metas de la manera que yo lo imagino. Por eso, ya he estado aprendiendo a tomar las cosas como vienen y a ver qué puedo hacer yo con lo que la vida, las oportunidades, el universo, o lo que sea, me dan.

Lo mismo con las relaciones humanas.

El mundo no se va a terminar si nunca encuentro a “the one”. Hay muchas personas que nunca lo encontraron y siguen viviendo como si nada. Mi vida no me va a ser ni mejor ni peor cuando lo encuentre. Por ejemplo, yo pensaba que sería más feliz viviendo en otro país y no. La mayoría del tiempo me sentía homesick y sola. Con una pareja sería casi igual. Como dice la psicoterapeuta Tere Díaz, la pareja es sólo un pedacito de todo el pastel que es la vida y si tú no eres feliz, no esperes que otra persona te ayude a serlo.

Yo creo que como no me siento genuinamente feliz, he atraído a hombres que no aportan nada bueno a mi vida, que me descalifican o que son igual o más pesimistas que yo y me quitan las ganas de seguir adelante. ¿Por qué digo todo esto? Porque mi talón de Aquiles es el amor de pareja. Me afecta mucho este tema porque vivo rodeada de gente casada y/o emparejada que han dejado todo por sus esposos o novios. Tengo tías que, literal, dejaron su carrera profesional desde que tuvieron hijos. Nunca la retomaron y dependen al 100% de sus esposos. Amigas que se la pasan posteando fotos de sus novios o de bebés… y amigas solteras que sólo hablan de hombres o de desamor.

A veces extraño vivir en primer mundo porque las mujeres son ligeramente distintas. Yo recuerdo que era muy MUY raro que entre mis amigas o compañeras de clase habláramos de hombres o de relaciones de pareja. Yo fui la única que escribió una historia de amor como proyecto final y cada vez que decía que me sentía “quedada”, me miraban raro y decían que era muy joven para pensar así. A ellas no las veía tan obsesionadas por tener a un hombre a su lado. Eran muy independientes y no les daba pena ni se sentían reprimidas por disfrutar de su sexualidad. En México, si haces eso, no te bajan de zorra.

He querido volver a vivir en otro país primermundista porque sé que si me quedo en México, seguiré ganando el mismo shitty salario que no me permitirá independizarme jamás (todo mundo sabe que el salario mínimo en México es como la mitad de lo que gana alguien en Europa o en USA por trabajar sólo UNA HORA). He pensado en Canadá y cada vez me convenzo más de que sería una buena opción, aunque no sé cuándo podría llevarla a cabo.

La vida es impredecible. Como dije antes, hace un año seguía viviendo en la casa de estudiantes, y nunca imaginé que después viajaría a Europa continental o que haría un internship en la BBC o que trabajaría como fotógrafa en un centro nocturno. Tampoco imaginé que trabajaría como profesora de inglés, ni como asistente de dirección teatral, ni como traductora y mucho menos que volvería a dedicarme a la publicidad y al diseño. Yo pensaba que me dedicaría a escribir.

(JAJAJAJA – atte la vida)

No he dejado de escribir, pero ya no lo hago tan seguido como antes, pues no siempre se me ocurren buenas ideas. No obstante, apenas me surgió una – aparentemente buena, hasta ahora – que empecé a desarrollar. El tema me vino a la cabeza después de leer las noticias sobre la tragedia en el Manchester Arena. Es una historia que parece un capítulo de Black Mirror (una vez más), pero que si la desarrollo bien, podría dar para una mini serie. Estoy pensando en meterme a algún taller para asesoría profesional. Aún no lo decido.

Puede que la vida me sorprenda y que lo de Canadá se dé en dos años (o menos) o puede que surja otra oportunidad mejor (que todavía no sé cuál podría ser) y ya no tenga que migrar. No lo sé. A veces ya no quiero hacer planes ta fríamente calculados porque la mayoría de las veces, los resultados no tienen nada que ver con lo esperado.

Yo sólo espero que la vida no me dé lo que quiero, sino lo que realmente necesito y que yo pueda ser feliz con eso.

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